En la idiosincrasia del cubano, los juegos populares
tradicionales están presentes durante toda la vida.
A los pocos días de nacido, el niño ya está
siendo convidado por sus progenitores a jugar a “Las torticas de manteca, pa´
mamá que da la teta.”; invitándosele así a dar simples palmaditas que a su vez
van contribuyendo a su desarrollo psicomotor.
Igual sucede con el “Tope, tope, tope, tope..” que le va diciendo el
adulto al bebé mientras va acercando su frente a la de este, lentamente, hasta
chocarlas con cuidado, seguido de una inolvidable sonrisa, o hasta carcajada
del pequeño.
Ya cuando pueden correr a sus anchas por patios, jardines o
parques, comienzan a efectuar otra serie de juegos muy diversos e interesantes.
Y lo primero que siempre aparece entonces es el “Piteo”. Este no es más que una
práctica eliminatoria, una especie de sorteamiento rimado y/o ritmado con el
fin de decidir al iniciarse el juego, a quién le corresponde quedarse contra el
grupo, o simplemente a cuál le toca un acordado rol.
Entre los “piteos” son usados muchos: “Tín marín de dos
pingüé, cúcara mácara, títere fue.”; “La cuchara se pasea de la sala al
comedor, no me mates con cuchillo, mátame con tenedor.”. Estos son solo dos
ejemplos de los más populares. Generalmente, el “piteo” lo realiza apuntando
con su mano el líder del grupo parado frente a los demás, o bien en medio de un
círculo formado por aquellos, o agachados en círculo con uno de sus pies
juntados al frente y tocando el líder con su mano el zapato de cada uno; así se
va decantando y al último es a quien le toca.
Estos “piteos” son utilizados para iniciar diversos juegos
como: El burrito 21, El Pegado, Los Escondidos, La Gallinita Ciega, La Casita
de Martí, El Perrito Goloso, etc.
Pero estos juegos, antes citados, se realizan
fundamentalmente en horas del día, cuando los muchachos tienen mayor licencia
para ensuciarse un poco con las carreras dadas.
Ya en las tardes y noches, después de bañados, se reunen para juegos más
apacibles, que se llevan a cabo con la utilización de prendas, en los que el
perdedor debe pagar un castigo siempre muy divertido. Entre estos juegos están:
La Sortija, De la Habana vino un Barco, La Seguidilla, etc.
Otros juegos muy populares son las bolas y la pelota, para
los varones; y los yaquis, la suiza y el
pon para las hembras.
La Quimbumbia es un juego con algún parecido a la pelota, o
béisbol, muy practicado por anteriores generaciones, pero que ha sido un poco
olvidado, lamentablemente.
Igual están los juegos con rondas y cantos, como los
famosos: “A la rueda rueda”, “Alánimo”, “Amambroche ható”, “Pito pito”, “El
patio de mi casa”, “Los pollos de mi cazuela”, “María moñitos”, ”La pájara
pinta”, “Que llueva, que llueva”, etc, etc. Todos estos, jugados, fundamentalmente
por niñas; porque los juegos no han escapado, tradicionalmente, a los
prejuicios machistas de los cubanos.
Y así sucesivamente se va avanzando en la vida hasta llegar
al Dominó, el juego de mesa por excelencia para los cubanos, y el que les
acompañará toda la vida.